Diseñar hojas de estilo sencillas es fácil. Sólo hay que saber un poco de HTML y algo de terminología básica de publicación electrónica. Por ejemplo, para hacer que el color de los elementos 'H1' sea azul, basta con decir:
H1 { color: blue }
Este ejemplo es una regla CSS sencilla. Una regla consta de dos partes principales: un selector ('H1') y una declaración ('color:blue'). La declaración tiene dos partes: una propiedad ('color') y un valor ('blue'). Aunque este ejemplo sólo intenta influir en una sola de las propiedades necesarias para representar un documento HTML, por sí mismo ya constituye una hoja de estilo. Combinada con otras hojas de estilo (y una característica fundamental del CSS es que las hojas de estilo pueden combinarse) determinará la presentación final del documento.
El selector es el nexo entre el documento HTML y la hoja de estilo, y todos los tipos de elemento HTML son posibles selectores. Los tipos de elemento HTML se definen en la especificación de HTML [2].
La propiedad 'color' es una de las de alrededor de cincuenta propiedades que determinan la presentación de un documento HTML. En esta especificación se define la lista de propiedades y sus posibles valores.
Los autores de HTML sólo necesitan escribir hojas de estilo si desean sugerir un estilo específico para sus documentos. Cada Agente de Usuario (AU, normalmente un "navegador", "explorador" o "browser") tendrá una hoja de estilo predeterminada que presentará los documentos de una manera razonable – aunque discutiblemente "aburrida". El apéndice A contiene una hoja de estilo de ejemplo para presentar los documentos HTML tal y como se sugiere en la especificación HTML 2.0 [3].
La gramática formal del lenguaje CSS1 se define en el Apéndice B.