El diseño de la interfaz
Cuando accedemos a alguna de las muchas fuentes de información, desde los simples libros hasta los ordenadores, encontramos que la información contenida está organizada de forma tal que puede accederse a los contenidos con facilidad. En algunos casos, como en los libros, por ejemplo, el uso continuo por generaciones ha hecho que dicha organización se encuentre estandarizada y sea muy sencillo para los lectores encontrar cada uno de los elementos que lo constituyen.
Siguiendo el ejemplo de los libros, el orden en que aparecen los contenidos está descrito en el Ãndice, que generalmente se encuentra al principio o al final del mismo. Además, la propia forma fÃsica del libro, la forma en que se encuentran ordenadas las páginas, hacen que la interfaz sea muy sencilla e intuitiva.
En las páginas web, esta forma de ordenar las páginas no es posible, por lo que el ordenamiento y la clasificación de las secciones, páginas y contenidos deben realizarse empleando otros métodos, pero que permitan acceder a cada uno de ellos con la misma facilidad.
¿Qué es la interfaz?
El concepto de interfaz es muy amplio y se refiere a todo sistema que permite el contacto y la funcionalidad entre dos sistemas diferentes. Por ejemplo, los botones y la pantalla del teléfono celular conforman la interfaz, ya que permite que el usuario pueda emplear las funciones que este aparato ofrece.
Sin embargo, en este artÃculo nos referiremos exclusivamente a la interfaz web, que es un sistema gráfico que permite a los usuarios acceder a los contenidos, realizar tareas, comprender las funcionalidades y navegar por las diferentes páginas del sitio.
En definitiva, la interfaz web es el conjunto gráfico que permite la presentación y la navegación del sitio. Esto se consigue con la inclusión de elementos gráficos comunes a toda la web que son estándares, haciendo que los usuarios tengan completo control sobre las funcionalidades del sitio desde el momento mismo de entrar a él sin que para ello deba tener amplios conocimientos ni preparación anterior alguna.
Una página web puede contar con los mejores contenidos en el género que se desarrolla, pero indefectiblemente fracasará si su interfaz no permite un rápido y cómodo acceso a los mismos por parte de los usuarios. Por el contrario, una página web cuyos contenidos sean de menor calidad (sin que éstos sean malos, por supuesto) pero cuya interfaz permite que sus usuarios naveguen en forma sencilla, tengan acceso en forma inmediata al contenido que desean e interactuen en forma sencilla, tendrá un mayor éxito.
Simplicidad y coherencia
La facilidad y comodidad con que los usuarios acceden a los servicios que brinda una web está fundado en dos principios fundamentales para el desarrollo de una interfaz efectiva: la simplicidad y la coherencia.
La simplicidad con que se desarrolle esta interfaz es crucial para determinar que un usuario se sienta satisfecho y desee regresar a un sitio. El hecho de que una persona deba realizar una extensa navegación por el sitio para hallar lo que busca en él es totalmente contraproducente. Por el contrario, si alguien que visita un sitio cuenta con varias herramientas que le permiten acceder rápidamente a aquello que le interesa, seguramente volverá.
La simplicidad está dada por varios factores a tener en cuenta. El primer concepto importante es que los elementos gráficos o textuales que componen la interfaz deben ser claros y de fácil identificación. Un ejemplo: el flujo de vehÃculos por las calles de una ciudad se encuentra regulado por una serie de sencillos elementos gráficos (la interfaz) que permiten un tránsito ordenado. ¿Qué sucederÃa si dichos elementos gráficos fueran de comprensión compleja? El caos dominarÃa el tráfico de la ciudad, ya que, mientras algunos conductores no respetarÃan la señalización, otros se detendrÃan a intentar adivinar que significa cada uno de aquellos jeroglÃficos. Con el mismo ejemplo, si en esa ciudad se encontrara uno con una autopista cuyos sÃmbolos fueran de difÃcil comprensión y una angosta calle pero con elementos gráficos que permitan un tránsito descongestionado y ordenado, muchos de los usuarios optarÃan por esta última opción. Un ejemplo de simplicidad lo encontramos en la página principal del buscador Google.
Si un usuario llega a un sitio cuya navegación se le hace compleja, terminará por volver al buscador para seleccionar otro sitio que trate de temas similares.
También es importante que la relación que exista entre los diferentes elementos que componen el sitio, como tÃtulos, subtÃtulos, enlaces, menús, etc., sea coherente. Todos los elementos que permitan al usuario identificar y navegar deben ser coherentes con el cometido que desempeñan, de forma que la comprensión y búsqueda de los contenidos sean accesibles por el usuario sin que deba realizar complejos razonamientos. En el siguiente ejemplo, vemos una página cuya navegabilidad es muy sencilla e identificable, gracias a un simple pero efectivo menú, un buscador y links a varias secciones importantes:
Calidad del diseño y estabilidad funcional
Si ingresamos a un salón comercial y nos encontramos con que el piso está sucio, cuelgan telas de araña del techo y los dependientes se encuentran desaliñados, seguramente permanezcamos poco tiempo, no compraremos nada y no volveremos a entrar. Lo mismo sucede con los sitios web.
La primera impresión que un usuario recibe de un sitio web es extremadamente importante, por lo que el diseño debe ser cuidado en extremo, de forma tal que logremos convencerlo de que se trata de un sitio ordenado, cuidado y profesional.
Lo mismo sucede con el funcionamiento del sitio. Nada más desagradable que encontrarse con un sitio donde abundan los mensajes de error, tiene enlaces rotos, formularios que no funcionan, etc. La funcionalidad del sitio debe permanecer siempre en o cercana al cien por ciento. El usuario debe tener claro que siempre que realiza una acción, esta tiene la respuesta que desea.
Conclusión
Para que un diseño web sea efectivo, debe lograr que los usuarios del sitio puedan acceder con facilidad a los contenidos, interactuar con eficacia con todos los componentes y sentirse cómodo en forma permanente, y todo ello sin siquiera pensarlo. El elemento que consigue que esto sea posible es la interfaz, en cuya preparación y diseño se debe poner especial atención. Una parte importante de los éxitos o fracasos de los sitios depende en gran medida de este elemento del diseño.
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Autor: Andrés Fernández
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